Paradigmas del agua
A la sequía le sigue la inundación. En algunos parajes del norte el desconcierto impide tomar medidas. El fenómeno se agravará en el año.
06/02/10 - FUENTE: Campo Litoral
Siete cosechas perdidas. Tres años seguidos de una sequía atroz. Un período que quedará grabado en la memoria de don Hugo Reutemann como uno de los más aciagos de su vida.
De golpe, llegó la lluvia. De tanto pedirla, vino con toda la fuerza. “Después de tres años de seca, en seis meses se viene la inundación, parece increíble”, dijo con una mueca de impotencia dibujada en su rostro.
En algunos rincones del departamento San Cristóbal, como en el distrito Aguará, la seca le dio paso al agua, sin mediar siquiera un respiro. En el paraje El Lucero, hasta la mañana del jueves el agua caída llegó a 60 mm. que, sumados a los casi 400 caídos entre domingo y lunes, generan un panorama desalentador para productores, arrendatarios y las empresas asentadas en toda la zona.
“La característica de que llueve mucha cantidad en sitios puntuales, en tanto en otros no cae nada de agua, se mantiene presente hace más de diez años en la región”, publicaba la crónica del diario del jueves pasado. En 40 días se llevan 670 mm. y otros 400 de julio a diciembre de 2009.
Según el último estudio publicado por el Ing. Eduardo Sierra, la posibilidad de que “El Niño” se prolongue más de lo normal genera la perspectiva de un otoño muy lluvioso y cálido con riesgo de inundaciones.
“Debido a que muchas cuencas se encuentran saturadas a causa de las abundantes lluvias ocurridas durante la segunda parte de la primavera y la primera parte del verano, y ya no pueden absorber nuevos aportes hídricos, es muy alto el riesgo de que las precipitaciones sobre lo normal, causen inundaciones”, se explaya.
Es más, aún es posible que el fenómeno perdure durante la temporada 2010/2011, por lo que deben preverse riesgos de consideración. Estas condiciones brindarán las bases para contar con buena disponibilidad de humedad en el piso para la campaña fina y, tal vez, para la próxima gruesa. Claro que para que ello ocurra habrá que afinar el lápiz al máximo y estar más atentos que nunca. El agua impone nuevos paradigmas. De las sequías y las heladas de los últimos años estamos pasando al granizo, el viento, las inundaciones y sus plagas.
Los gobiernos deberán este factor para el diseño de políticas. El agua vuelve a ser el factor dominante del escenario productivo, pero ahora es al revés. Don Hugo Reutemann creyó verlo todo. Se equivocaba.
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